Se arqueó
Me tocó la puerta y me sorprendí al verla. En verdad no la esperaba. El día anterior habia cerrado la noche en un bar de Lince, cerca a la cevichería el mordisco. Conversando de la Asesina y del Carnicero.
Una de las damas que nos acompañaba se mostró predispuesta a venir a quedarse en mi cama. Pero decidí irme solo, estaba nostálgico e ir a mi cuarto y dormir. Solo eso.quería.
Pero no imaginé jamás que la secretaria de mi Jefe, me tocara la puerta. Cuando la vi, también pensé que venia, para pedirme alguna información o decirme que hay una reunión y que no respondía mi celular. Pues la verdad ni oí, ni habia visto el celular. Solo escuché el sonido del timbre y el toc toc de la puerta.
Le pedí que pasara y se sentó en esos muebles color naranja que tienen mil y una historia que contar si hablaran. Sobre ellos estaba mi reloj digital, cuyos números son de color rojo y vi que marcaba las 7:30 a.m.
Me dijo que venía trayéndome mi regalo, que no había podido entregarlo ayer, por qué tenía demasiados pendientes que resolver y no pudo participar de la reunión. En ese momento abrió su cartera color turquesa y me entregó una caja envuelta en papel con dibujos, que llaman papel de regalo, diciéndome a la vez: Ábrelo..!
Yo en verdad miré la caja, la miré a ella a los ojos como acostumbro y pensé en lo que dice mi amigo: "el único regalo que aceptaría abrir, es el de tus piernas realmente, mi amor". Pensé así, porque estaba buenísima, diría el vago de mi promoción de la universidad: "Esta como para darle, todo por todo lado".
Su ingreso a mi sala, me despertó con la estela de su perfume. Pero fui amable y educado. Me contó que quería verme a solas, para decirme que para este 2024, habría cambios y que estaba en la lista de los que podían ser despedidos.
Me preocupó. Se me bajo todo en ese momento. Le pregunté cuál es la razón y me dijo que no importaba, que ella me había defendido. Que había logrado que me saquen de la lista. Le pregunté la razón y me dijo que lo que pasaba es que estaba enamorada de mi. Yo deseaba saber la razón del posible despido.
Me sorprendió. Me dejó helado. Yo siempre le tuve ganas; pero jamás abrí la boca a nadie. Me besó, no me resistí, estar solo tanto tiempo, ella en sus 28 años, se había dado cuenta y sabía que no tenía relación alguna.
Entre besos y beso, resultamos acostados sobre la alfombra y con caricias logré que se arqueara y se retorciera de ganas mientras nuestras ropas se aflojaron todas y nos íbamos quitándo hasta terminar desnudos.
Eran las 3 de la tarde y me desperté con hambre ya que mi único desayuno y almuerzo, había sido ella y mi felicidad había sido aquello que está entre sus muslos.
Autor: Camisa
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