Roce mi lengua por sus labios, estremecía arqueando la espalda y en ese mismo ritmo atrapó mi cuello con sus piernas acariciándome el cabellos con sus manos entre locos gemidos y el temblor de sus piernas.
No lleve nada al segundo piso de su departamento, solo llevé mis ganas de tenerla entre mis brazos y de amar su piel como jamás nunca se lo hayan hecho.
Es esbelta, maciza de piel trigueña, una dama fina, sus ojos verdes intimidaban mi hombría; más en el loco deseo de estrecharla era más poderoso que podía levantarla a ella sobre mi, hasta que toquen sus pies en las nubes con el apoyo de mis hombros y mis manos.
Atrapó mi mente en cada imagen de la forma y modo que la amé hasta que nuestros cuerpos transpiraron sobrepasando el límite del calor limeño en este 2024, que quema el alma, hasta ponerla negra, ante cada obscena ocurrencia mía.
Me tocó la puerta y me sorprendí al verla. En verdad no la esperaba. El día anterior habia cerrado la noche en un bar de Lince, cerca a la cevichería el mordisco. Conversando de la Asesina y del Carnicero.
Una de las damas que nos acompañaba se mostró predispuesta a venir a quedarse en mi cama. Pero decidí irme solo, estaba nostálgico e ir a mi cuarto y dormir. Solo eso.quería.
Pero no imaginé jamás que la secretaria de mi Jefe, me tocara la puerta. Cuando la vi, también pensé que venia, para pedirme alguna información o decirme que hay una reunión y que no respondía mi celular. Pues la verdad ni oí, ni habia visto el celular. Solo escuché el sonido del timbre y el toc toc de la puerta.
Le pedí que pasara y se sentó en esos muebles color naranja que tienen mil y una historia que contar si hablaran. Sobre ellos estaba mi reloj digital, cuyos números son de color rojo y vi que marcaba las 7:30 a.m.
Me dijo que venía trayéndome mi regalo, que no había podido entregarlo ayer, por qué tenía demasiados pendientes que resolver y no pudo participar de la reunión. En ese momento abrió su cartera color turquesa y me entregó una caja envuelta en papel con dibujos, que llaman papel de regalo, diciéndome a la vez: Ábrelo..!
Yo en verdad miré la caja, la miré a ella a los ojos como acostumbro y pensé en lo que dice mi amigo: "el único regalo que aceptaría abrir, es el de tus piernas realmente, mi amor". Pensé así, porque estaba buenísima, diría el vago de mi promoción de la universidad: "Esta como para darle, todo por todo lado".
Su ingreso a mi sala, me despertó con la estela de su perfume. Pero fui amable y educado. Me contó que quería verme a solas, para decirme que para este 2024, habría cambios y que estaba en la lista de los que podían ser despedidos.
Me preocupó. Se me bajo todo en ese momento. Le pregunté cuál es la razón y me dijo que no importaba, que ella me había defendido. Que había logrado que me saquen de la lista. Le pregunté la razón y me dijo que lo que pasaba es que estaba enamorada de mi. Yo deseaba saber la razón del posible despido.
Me sorprendió. Me dejó helado. Yo siempre le tuve ganas; pero jamás abrí la boca a nadie. Me besó, no me resistí, estar solo tanto tiempo, ella en sus 28 años, se había dado cuenta y sabía que no tenía relación alguna.
Entre besos y beso, resultamos acostados sobre la alfombra y con caricias logré que se arqueara y se retorciera de ganas mientras nuestras ropas se aflojaron todas y nos íbamos quitándo hasta terminar desnudos.
Eran las 3 de la tarde y me desperté con hambre ya que mi único desayuno y almuerzo, había sido ella y mi felicidad había sido aquello que está entre sus muslos.
Solo puse mi mano en el lado derecho de su rostro, después de tantas veces que nos vimos a los ojos sin decirnos jamás nada. Ella cerró los ojos y levanto su cabeza como si pretendiera mirar el cielo con los ojos cerrados. Me acerqué a ella y percibí su cuerpo temblar, la besé delicadamente.
Ella, me correspondió y se aferró a mi entregándome su cuello, para seguir besándola y de pronto abrió los ojos y se miro en los míos; me abrazó fuertemente, diciéndome te amo. Seguí besándola, pero no sabía si era verdad lo que decía o solo lo decía por el momento.
La puse sobre mi escritorio y le afloje la minifalda, donde ella contribuyó quitándose los tacos y quitóse la minifalda y la blusa. La amé hasta la media noche desde las seis y media de la tarde, aproximadamente. Descubrí su cuerpo, sus latidos y por vez primera sentía el fuego de su piel.
Fui el primero. Me había entregado su virginidad. La amé de tal forma que ahora se que no podrá olvidarlo jamás o tal vez sí. Después de amarla y recoger nuestras ropas del piso de porcelanato liso. Me ha quedado en la mente las palabras que me dijo. ¿Será que realmente me ama...?
Diría una amiga mía: "Me han follado tanto, que ya no creo en el amor".
No se si realmente ella me ame como lo dijo.
Tengo dudas y con lo que pasó, tal vez no debería de tenerlo.